viernes, 16 de marzo de 2012

CRIPTOZOOLOGÍA - EL CHUPACABRAS

El término chupacabras es el nombre de un críptido legendario contemporáneo, que se describe como un ser que atacaría a animales de diferentes especies en zonas ganaderas o rurales. El mito tuvo su origen en la isla de Puerto Rico. Se cuenta que existe en América Central y América del Sur, en países como Costa Rica, México, Perú, Ecuador, Bolivia, Argentina, Brasil, Puerto Rico, Honduras, Nicaragua, Colombia, Guatemala, El Salvador, Panamá, Chile, Uruguay, Venezuela, Paraguay y en algunas zonas del sur de Estados Unidos.

La descripción más popular es que sería una criatura pequeña (de 1 m de altura o menor tamaño), que presentaría piel verduzca y escamosa, ojos grandes y saltones, y cabeza ovalada. También se le atribuye un rostro canino de grandes ojos y colmillos y tobillos largos como los de un canguro, de la misma manera se considera peligroso para la especie humana.

Los primeros reportes de avistamiento se dieron en Puerto Rico, presentando éste la primera descripción dada, después fue reportado en países como Chile, México y en Texas, estado en que se le describió por primera vez con la descripción de un cánido.


ATAQUES: Los animales muertos, presuntamente por el ataque del chupacabras, no tendrían sangre en sus cuerpos y tendrían como herida dos agujeros que serían los de los dientes; a diferencia de otros depredadores que en su mayoría destrozan el cadáver. Lo normal es que ningún animal reaccione alarmado o presente algún tipo de resistencia. Los dueños comúnmente no reportan ruidos extraños, y ni siquiera ladridos de perros guardianes de sus animales; es más, los canes al ser observados posteriormente, reaccionan de forma muy extraña, y en algunos casos asustados.
Se indica comúnmente la falta de huellas del animal atacante, o si se presentan son escasas; similares a las de un canido de gran tamaño, algunas de las cuales presentan una prolongación en forma de talón. Estas pisadas se encuentran a diferentes distancias (4 a 5 metros), indicando que poseerían una gran habilidad para saltar. Comúnmente no hay testigos directos de los ataques (por eso se dice que es un mito).


La mayoría de los ataques que no corresponden a estas características, normalmente tras una investigación, corresponden a ataques de algún tipo de animal nativo o introducido en la zona del ataque (es el caso de los ratones hocicudos como el hocicudo rojizo que atacarían a los animales pequeños, o los perros salvajes); o a ataques falsos de origen humano, normalmente para hacerse famosos.

Explicaciones sobrenaturales a favor:

Todos los supuestos testigos del fenómeno afirman que sus ojos tienen la capacidad de hipnotizar y de paralizar a sus presas para aturdirlas mentalmente. Esto permitiría que el chupacabras succione la sangre del animal en su letargia. El efecto es similar a una serpiente o a una araña que paraliza a su presa con veneno.
Otra visión; si los responsables son seres humanos, aún no se ha logrado identificar el instrumento quirúrgico utilizado en los ataques, esto hace que los partidarios de su existencia indiquen que habría que descartar la posibilidad de que el responsable directo sea el hombre, como tampoco otro depredador perteneciente a la fauna silvestre; ya que se dice que las incisiones, que supuestamente serían entre células; seria algo que nada conocido puede realizar.

Explicaciones naturales en contra:

Las muertes animales pueden ser fácilmente producidas por adoradores religiosos o individuos que presentan enfermedades mentales.
El fenómeno del chupacabras es producto de histeria colectiva, mientras que otros piensan que esta es una pobre explicación sobre las muertes de animales que resultan de ataques inexplicables.
Los ataques a animales pequeños presentan bastante características que corresponderían a ataques de animales como los ratones hocicudos pertenecientes al género Oxymycterus.
Ningún estudio científico serio ha probado la total falta de sangre de los animales muertos. El pelo que ha sido recogido en lugares de supuestos ataques, y que ha sido sometido a pruebas de ADN (además de huellas identificadas cerca de las áreas de ataque de animales), indican que el ataque se llevó a cabo por animales, siendo en la mayoría de los casos ataques por perros. De hecho, en Puerto Rico, donde se originó el fenómeno en 1992, los investigadores Edwin Veláquez (zoólogo), Andrew Álvarez (antropólogo) y Gustavo Adolfo Rodríguez (ecólogo), ofrecieron públicamente a finales de la década de los '90 una recompensa de US $15,000 dólares a la persona que les sometiera algún tipo de evidencia física como pelos, saliva, excremento, etc., recogida en algún lugar de Puerto Rico donde hubiese ocurrido un supuesto ataque, y que, luego de ser examinada bajo el rigor de pruebas de ADN, se concluyera que el depredador causante de las muertes era una criatura desconocida para la ciencia. Nunca se sometió la evidencia requerida y la recompensa tampoco se reclamó. En Chile tras una investigación se demostró que, a pesar de todas las opiniones y versiones de personas "expertas" en el tema, las evidencias apuntaban claramente a perros vagos, sin que existiera el menor indicio o prueba de algo sobrenatural. También se demostró que algunos de los ataques tenían origen humano o por lo menos con objeto punzante.

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